Trae alegría a la arena política

Por Obispo Joseph Kopacz
En su breve tiempo como Santo Padre, el Papa  Francisco ha desafiado a todos los cristianos, y especialmente a todos nosotros como católicos a vivir la alegría del evangelio. Estamos llamados a ser discípulos misioneros donde quiera que vivamos y en cualquier circunstancia. En las últimas décadas, la alegría del evangelio a través de la oración y la acción durante el mes de octubre, es la promoción del don de la vida humana desde el primer momento hasta el último aliento. Es la búsqueda insaciable de la iglesia por un orden social más justo.
El Papa Francisco nos recuerda en la Alegría del Evangelio: no es posible seguir alegando que la religión debe limitarse a la esfera privada y que sólo existe para preparar las almas para el cielo… Una fe auténtica que nunca es complaciente o totalmente personal, implica siempre un profundo deseo de cambiar el mundo, de transmitir valores, para dejar la tierra de alguna manera mejor que cuando la encontramos.
La llamada a vivir con amor y con justicia es el corazón y el alma de la Palabra de Dios, de las Sagradas Escrituras. En el Salmo 85, escuchamos las inspiradas palabras poéticas: “el amor y la verdad se darán cita; la justicia y la paz se besaran. La verdad brotará de la tierra, y la rectitud mirará desde el cielo”.
Creo que todos estaríamos de acuerdo en que el Papa Francisco ha encarnado en una forma más evidente la amorosa bondad y verdad que Jesucristo quiere del Supremo Pastor de la Iglesia. Esto no es nada nuevo; más bien es algo antiguo. San Pedro en su carta a las primeras comunidades cristianas escribió, “En su corazón veneren a Cristo como el Señor.
Estén siempre preparados a responder a todo el que les pida razón de la esperanza que tienen. Pero hagan esto con humildad y respeto (1 Pedro 3:15). Recuerden que el Papa Juan Pablo II visitó en la cárcel al hombre que intentó asesinarlo y lo abrazó y lo perdonó. Esto no está limitado al papa; es la llamada de todos los bautizados. La amorosa bondad y la verdad son los arroyos que alimentan la búsqueda de la justicia y la paz en nuestra sociedad. Recordando que el sol brilla sobre el bien y el mal, lo justo y lo injusto, traemos la bondad de Dios a la plaza pública aunque nos encontremos impávidamente frente a la injusticia, la indiferencia y la hostilidad.
El fundamento de toda vida humana es el derecho a la vida del no nacido. En qué otro lugar puede comenzar nuestra búsqueda, sino ser la voz de aquellos que no tienen voz. Los avances de la medicina y la tecnología nos están atrayendo más profundamente al milagro de la vida en el seno materno para experimentar su maravillosa complejidad en las primeras etapas.
El Papa Francisco, en la Alegría del Evangelio reconoce: “Entre los vulnerables, los cuales la iglesia desea cuidar con particular amor y preocupación, están los niños no nacidos, los más indefensos e inocentes entre nosotros.
Hoy en día se están haciendo esfuerzos para negarles su dignidad humana y hacer con ellos lo que a uno le plazca, tomando sus vidas y aprobando leyes que le impidan a alguien a ponerse en su camino. Con frecuencia, como una forma de ridiculizar a la iglesia por los esfuerzos por defender sus vidas, tratan de presentar su posición como ideológica, oscurantista y conservadora. Sin embargo, esta defensa de la vida por nacer está estrechamente vinculada a la defensa de todos y cada uno de los demás derechos humanos. Se trata de la convicción de que un ser humano es siempre sagrado e inviolable, en cualquier situación y en todas las etapas de desarrollo. Los seres humanos son fines en sí mismos y nunca como un medio de resolver otros problemas.
Una vez que esta convicción desaparece, también desaparecen los fundamentos sólidos y duraderos para la defensa de los derechos humanos, que siempre estarían sujetos a la aprobación de los poderes. Ya es motivo suficiente el reconocer el valor inviolable de cada vida humana, pero si también miramos la cuestión desde el punto de vista de la fe, “toda violación de la dignidad personal del ser humano grita venganza delante de Dios y es una ofensa en contra del creador del hombre”. (213)
El Papa Francisco concluye este examen crítico con una completa llamada por la justicia. “Por otra parte, también es cierto que poco hemos hecho para acompañar a las mujeres en situaciones muy difíciles, donde el aborto aparece como una solución rápida a su profunda angustia, sobre todo cuando la vida que se está desarrollando dentro de ellas es el resultado de una violación o de una situación de extrema pobreza. ¿Quién puede permanecer insensible ante tales situaciones dolorosas?” (213).
En la sección anterior de su exhortación apostólica, el papa hace referencia a la triste realidad que muchas mujeres enfrentan, a menudo privándolas de su dignidad humana. “Doblemente pobres son aquellas mujeres que sufren situaciones de exclusión, maltrato y violencia, ya que a menudo son menos capaces de defender sus derechos. A pesar de ello, constantemente somos testigos de los impresionantes ejemplos de heroísmo cotidiano en la defensa y protección de sus vulnerables familias”. (212)
El Papa Francisco a lo largo de la Alegría del Evangelio lamenta los difundidos ataques a la vida y a la dignidad incluyendo la situación de los pobres, las víctimas de la guerra y el terrorismo, los horrores de la trata de seres humanos, y el saqueo de la creación.
De hecho, muchos cristianos y personas de buena voluntad están trabajando para crear un orden mundial más justo y pacífico, pero hay mucho por hacer. Muchos, en casa y en el extranjero, se encuentran sin educación básica, atención sanitaria adecuada, agua limpia, y una dieta saludable.
Sin embargo, a pesar de todas las agresiones contra la vida y la dignidad humana, en la fuerza de la cruz del Señor y la resurrección, somos un pueblo de esperanza que sabe que podemos cultivar la imagen de Dios en nuestro mundo. No hemos recibido un espíritu de timidez, sino de amor, poder y disciplina.
Qué el Señor fortalezca nuestra determinación en nuestra sed por una más justa, humana, y compasiva sociedad que continuamente de a luz a una amorosa bondad y verdad, justicia y paz.

Ministerio Hispano comienza planificación pastoral

El Hermano Ted Dausch (der.) fue uno de los ponentes en la reunión de líderes hispanos que se realizó en Jackson el 14 de octubre para conversar sobre el futuro del ministerio hispano, el plan diocesano que tienen planificado preparar, el Movimiento Familiar Cristiano y otros asuntos de interés. El Obispo   Kopacz reconoció que hay muchas cosas buenas que están sucediendo en la diócesis  pero dijo que todavía hay mucho por hacer. (Foto de Elsa Baughman)

El Hermano Ted Dausch (der.) fue uno de los ponentes en la reunión de líderes hispanos que se realizó en Jackson el 14 de octubre para conversar sobre el futuro del ministerio hispano, el plan diocesano que tienen planificado preparar, el Movimiento Familiar Cristiano y otros asuntos de interés. El Obispo Kopacz reconoció que hay muchas cosas buenas que están sucediendo en la diócesis pero dijo que todavía hay mucho por hacer. (Foto de Elsa Baughman)


Por Elsa Baughman
JACKSON – Según información recopilada en un estudio publicado recientemente, en la década de los años 80 los hispanos constituían alrededor del 25 por ciento de toda la población católica en los Estados Unidos. Tres décadas más tarde, el estudio revela que los hispanos son cerca el 40 por ciento de los aproximadamente 78 millones de católicos en el país.
El estudio nacional de parroquias católicas con ministerio hispano, en el cual la Diócesis de Jackson participó, se realizó entre los años 2011 y 2013 bajo el liderazgo de Hosffman Ospino, profesor adjunto del ministerio hispano y educación religiosa en la Escuela de teología y ministerio de la Universidad de Boston. El Centro para la Aplicación de Investigación en el Apostolado de la Universidad Georgetown colaboró en el estudio.
El martes 14 de octubre, el personal de la Oficina del Ministerio Hispano de la diócesis se reunió por segunda vez este año con los líderes hispanos, religiosos y laicos, y el Obispo Joseph Kopazc para conversar sobre este estudio, sobre algunos de los sueños y la realidad actual de la comunidad hispana en sus parroquias y en la diócesis.
Durante la sesión de la mañana, la Hermana María Elena Méndez ofreció algunas de las conclusiones del estudio señalando que algunos de los hispanos en los Estados Unidos son de origen mexicano pero hay muchas personas de los otros 23 países de América Latina quienes juntos están transformando el rostro de la Iglesia Católica aquí en los EE.UU.
La Hermana María Elena dijo que uno de los hallazgos del estudio fue que los 20 millones de hispanos que viven en los Estados Unidos actualmente es cuatro veces mayor que el número de inmigrantes irlandeses que llegaron entre los años 1840-1960.
Sobre esta estadística, Ospino dijo que la iglesia tiene que desarrollar un plan estratégico para acoger y servir a este grupo étnico mayoritariamente católico o arriesgarse a perderlos.
El Hermano Ted Dausch, director de la Oficina del Ministerio Hispano, continuó la reunión con una presentación sobre su esperanza de iniciar un plan pastoral diocesano en los próximos dos años. Le dijo a los participantes que la oficina y el obispo necesitan conocer sus sueños que les gustaría que se realizaran en sus comunidades y en la diócesis para que sean incorporados en el plan diocesano en dos años.
El Hermano Dausch comparó la realidad actual con la de los inmigrantes que llegaron a este país en la década de los años 1900s y establecieron “maravillosas estructuras que ayudaron y contribuyeron a fortalecer sus comunidades católicas”, tales como escuelas, hospitales, iglesias, etc.
“Ahora necesitamos nuevas estructuras que nos ayuden también a apoyar y fortalecer a nuestras comunidades”, dijo, agregando que esta es la razón para reunirse y hablar sobre lo que está sucediendo en sus comunidades y lo que ellos quieren cambiar o agregar a su realidad actual en la planificación de su futuro.
Joel Montoya y su esposa, Rosalinda, fueron invitados a dar su propia experiencia como miembros del Movimiento Familiar Cristiano, un programa que se está llevando a cabo en la diócesis con el apoyo de la Oficina del Ministerio Hispano. Este programa está ahora en su tercer año en el area de Jackson que incluye a Forest, Carthage, Hazlehurst y Morton y en Tupelo en el cual participan también matrimonios de New Albany y Houston.

Joel y Rosalinda Montoya hablaron sobre su experiencia como miembros del Movimiento Familiar Cristiano del cual son miembros en el grupo del área de Jackson. Los Montoya son miembros de la Parroquia Santa Teresa en Jackson.

Joel y Rosalinda Montoya hablaron sobre su experiencia como miembros del Movimiento Familiar Cristiano del cual son miembros en el grupo del área de Jackson. Los Montoya son miembros de la Parroquia Santa Teresa en Jackson.


El Hermano Dausch dijo que hay planes para iniciar este movimiento en otras áreas de la diócesis, si hay  interés. Los líderes religiosos y laicos presentes fueron invitados a hablar con las parejas en sus parroquias sobreel movimiento y ver si están interesados en participar en él.
El Padre Lincoln Hall, pastor de la Parroquia St. James en Tupelo y director espiritual del movimiento en el área de Tupelo, también dio información acerca de cómo este programa está trabajando en su comunidad.
Después del almuerzo, el Obispo Kopacz le dijo a los participantes que hay muchas cosas buenas que están sucediendo en de la comunidad hispana. “Lo he visto y experimentado cuando he visitado las diferentes iglesias”, dijo. “Los felicito por todo lo que está sucediendo”, agregó el Obispo Kopacz.
Mencionó que se reunió recientemente con el Hermano Dausch y la Hermanas Maria Elena y María Josefa García, de la Oficina del Ministerio Hispano para hablar sobre cómo sentar las bases de un amplio proceso diocesano en el cual participen todos para imaginar y soñar sobre la vida de la diócesis.
“La unidad en nuestra diócesis, ese es siempre el sueño,” dijo. “El fue el sueño de Jesús en la Última Cena, antes de morir, que todos seamos uno. Por lo tanto, continuaremos trabajando en ello.
El Obispo Kopacz reconoció que es mucho lo que está sucediendo, pero hay mucho más que hacer  para aumentar la conciencia sobre la necesidad de tener más sacerdotes y ministros eclesiales laicos que puedan hacer ministerio en la diócesis. Para obtener más información acerca del estudio, visite www.bu.edu.

Obispo Kopacz se reune con el papa y otros obispos en Roma

El Obispo Joseph Kopacz saluda al Papa Francisco el 18 de septiembre en la Ciudad del Vaticano. El obispo pasó 10 dias en Roma aprendiendo sobre su oficina. La visita culminó con la oportunidad de asistir a una misa con el papa y luego saludarlo, el cual le dijo, “Ama a Dios, ama a tu pueblo, y regresa a tu trabajo”. (CNS foto/El Observatorio Romano)

El Obispo Joseph Kopacz saluda al Papa Francisco el 18 de septiembre en la Ciudad del Vaticano. El obispo pasó 10 dias en Roma aprendiendo sobre su oficina. La visita culminó con la oportunidad de asistir a una misa con el papa y luego saludarlo, el cual le dijo, “Ama a Dios, ama a tu pueblo, y regresa a tu trabajo”. (CNS foto/El Observatorio Romano)

Por Carol Glatz
CIUDAD DEL VATICANO (CNS) – Los obispos de hoy deben ser tan vigilantes y valientes como centinelas que velan por la fe, y tan clementes y pacientes como Moisés, quien llevó a pecadores a Dios por arduos desiertos, dijo el Papa Francis.
Su vocación no es la de ser los guardianes de un estado de fracaso  “sino custodios del “evangelii gaudium” (la alegría del Evangelio); por tanto, no puede estar sin el único tesoro que realmente tenemos que dar y que el mundo no puede dar: la alegría del amor de Dios”, le dijo a nuevos obispos.
El papa hizo sus comentarios el 18 de septiembre en un saludo escrito a 138 obispos de todo el mundo nombrados recientemente, incluyendo al Obispo Joseph Kopacz, a otros 13 obispos de los Estados Unidos. El papa dijo que estaba contento de poder poner una cara a sus nombres y a sus resumes.
En un largo discurso, el papa Francisco esbozó una serie de recomendaciones de lo que deben y no deben hacer en su nuevo papel como obispos, recordándoles su verdadera misión y exhortándolos a volver a casa “con un mensaje de aliento” incluso con los problemas que les esperan.
Al igual que la llama siempre se mantiene encendida en frente de cada sagrario para decirle al fiel que Cristo está presente en el interior, los sacerdote también necesita tener la luz de Cristo resplandeciendo en su mirada para que la gente pueda “encontrar la llama de la presencia de Cristo resucitado”. “Permanezcan en su palabra, en su Eucaristía, en las cosas de su padre y, sobre todo, en su cruz”, les dijo.
(Derechos de autor © 2014 Servicio de Noticias Católicas (CNS)/ Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos. Los servicio de noticias de CNS no pueden ser publicados, transmitidos, reescritos o de ninguna otra forma distribuidos, incluyendo pero no limitado a, medios tales como formación o  copia digital o método de distribución en su totalidad o en parte, sin autorización previa y por escrito del Servicio de Noticias Católicas)

Sínodo afirma tradición, deja abiertas cuestiones controversiales

El papa Francisco asistió a la sesión matutina del último día del Sínodo de Obispos Sobre la Familia en el Vaticano el 18 de octubre. A su izquierda está el Cardenal Lorenzo Baldisseri, secretario general del Sínodo de Obispos, y a su derecha el Cardenal Peter Erdo de Esztergom-Budapest, Hungría, (Foto de CNS/Paul Haring)

El papa Francisco asistió a la sesión matutina del último día del Sínodo de Obispos Sobre la Familia en el Vaticano el 18 de octubre. A su izquierda está el Cardenal Lorenzo Baldisseri, secretario general del Sínodo de Obispos, y a su derecha el Cardenal Peter Erdo de Esztergom-Budapest, Hungría, (Foto de CNS/Paul Haring)

Por Francis X. Rocca,
CIUDAD DEL VATICANO (CNS) – Después de varios días de animado debate sobre un informe de mediados del término, el Sínodo de Obispos Sobre la Familia acordó sobre un documento final cimentado más claramente en la doctrina católica tradicional. La asamblea no logró el consenso de dos tercios en cuestiones de la Comunión para los divorciados y recasados civilmente ni de en la atención pastoral a los homosexuales.
La última sesión de trabajo del sínodo, el 18 de octubre, también presentó un discurso del papa Francisco en el cual él celebró los francos intercambios entre los miembros, mientras advertía contra el extremismo en la defensa de la tradición o la búsqueda del progreso.
Las discusiones en la sala sinodal se habían tornado candentes después de la presentación de un informe del 13 de octubre que usó un lenguaje conciliador hacia las personas que llevan estilos de vida contrarios a la enseñanza eclesiástica.
Los resúmenes de las discusiones del grupo de trabajo, publicados el 16 de octubre, mostraron que una mayoría quería que el documento final fuera más claro acerca de la doctrina eclesiástica relevante y prestara más atención a las familias cuyas vidas ejemplifican esa enseñanza.
El papa Francisco dijo que agradecía las expresiones de desacuerdo de la asamblea. “Personalmente, me hubiese preocupado y entristecido mucho si no hubiese habido estas tentaciones y estas discusiones animadas y si todos hubiesen estado de acuerdo o permanecido en silencio en una paz falsa y quietista”, les dijo.
“Tantos comentaristas o personas que hablan, imaginaron que vieron a la iglesia peleando, una parte contra la otra, o hasta dudando del Espíritu Santo, el verdadero promotor y garante de la unidad y la armonía en la iglesia”, dijo.
El papa Francisco advirtió contra las tentaciones de la “rigidez hostil” y el ‘hacerbienismo’ destructivo”, de los cuales dijo que habían estado presentes durante el sínodo de dos semanas.
El primero busca refugio en la letra de la ley, “en la certeza de lo que sabemos y no de lo que todavía tenemos que aprender y lograr”. Esta tentación, dijo, es característica de los “celosos, los escrupulosos, los atentos y, hoy día, de los supuestos tradicionalistas y también de los intelectuales”.
“El ‘hacerbienismo’ destructivo, el cual en nombre de una equivocada piedad venda las heridas sin tratarlas ni medicarlas primero, trata los síntomas y no las causas ni las raíces. Es la tentación de los supuestos bienhechores, de los timoratos y también de los supuestos progresistas y liberales”.
Los participantes votaron sobre cada uno de los 62 párrafos del documento. Todos recibieron una simple mayoría, pero tres no pudieron obtener los dos tercios requeridos normalmente para los documentos sinodales.
Dos de estos trataban sobre una propuesta presentada por el cardenal alemán Walter Kasper que haría más fácil que los católicos divorciados y vueltos a casar  civilmente recibieran la Comunión. El documento señaló desacuerdos sobre el tema y recomendó un estudio adicional.
La sección del documento sobre la homosexualidad, que también se quedó corta de la aprobación por la mayoría, fue cambiada significativamente desde el informe de mediados del sínodo.
El título original de la sección, “acogiendo a homosexuales”, fue cambiado a “atención pastoral a personas de orientación homosexual”. Una declaración de que las uniones homosexuales podrían ser un “valioso apoyo a la vida de los compañeros” fue removida.
El informe final citó un documento del 2003 de la Congregación Para la Doctrina de la Fe: “Absolutamente no hay fundamento para considerar que las uniones homosexuales sean de alguna manera similares, ni siquiera remotamente análogas al plan de Dios para el matrimonio y la familia”.
El informe final del sínodo servirá como agenda para el sínodo mundial sobre la familia de octubre del 2015, el cual le hará recomendaciones al papa.
(Derechos de autor © 2014 Servicio de Noticias Católicas (CNS)/ Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos. Los servicio de noticias de CNS no pueden ser publicados, transmitidos, reescritos o de ninguna otra forma distribuidos, incluyendo pero no limitado a, medios tales como formación o  copia digital o método de distribución en su totalidad o en parte, sin autorización previa y por escrito del Servicio de Noticias Católicas)

Trae alegría a la arena política

Por Obispo Joseph Kopacz
En su breve tiempo como Santo Padre, el Papa  Francisco ha desafiado a todos los cristianos, y especialmente a todos nosotros como católicos a vivir la alegría del evangelio. Estamos llamados a ser discípulos misioneros donde quiera que vivamos y en cualquier circunstancia.En las últimas décadas, la alegría del evangelio a través de la oración y la acción durante el mes de octubre, es la promoción del don de la vida humana desde el primer momento hasta el último aliento. Es la búsqueda insaciable de la iglesia por un orden social más justo.
El Papa Francisco nos recuerda en la Alegría del Evangelio: no es posible seguir alegando que la religión debe limitarse a la esfera privada y que sólo existe para preparar las almas para el cielo… Una fe auténtica que nunca es complaciente o totalmente personal, implica siempre un profundo deseo de cambiar el mundo, de transmitir valores, para dejar la tierra de alguna manera mejor que cuando la encontramos.
La llamada a vivir con amor y con justicia es el corazón y el alma de la Palabra de Dios, de las Sagradas Escrituras. En el Salmo 85, escuchamos las inspiradas palabras poéticas: “el amor y la verdad se darán cita; la justicia y la paz se besaran. La verdad brotará de la tierra, y la rectitud mirará desde el cielo”.
Creo que todos estaríamos de acuerdo en que el Papa Francisco ha encarnado en una forma más evidente la amorosa bondad y verdad que Jesucristo quiere del Supremo Pastor de la Iglesia. Esto no es nada nuevo; más bien es algo antiguo. San Pedro en su carta a las primeras comunidades cristianas escribió, “En su corazón veneren a Cristo como el Señor.
Estén siempre preparados a responder a todo el que les pida razón de la esperanza que tienen. Pero hagan esto con humildad y respeto (1 Pedro 3:15). Recuerden que el Papa Juan Pablo II visitó en la cárcel al hombre que intentó asesinarlo y lo abrazó y lo perdonó. Esto no está limitado al papa; es la llamada de todos los bautizados. La amorosa bondad y la verdad son los arroyos que alimentan la búsqueda de la justicia y la paz en nuestra sociedad. Recordando que el sol brilla sobre el bien y el mal, lo justo y lo injusto, traemos la bondad de Dios a la plaza pública aunque nos encontremos impávidamente frente a la injusticia, la indiferencia y la hostilidad.
El fundamento de toda vida humana es el derecho a la vida del no nacido. En qué otro lugar puede comenzar nuestra búsqueda, sino ser la voz de aquellos que no tienen voz. Los avances de la medicina y la tecnología nos están atrayendo más profundamente al milagro de la vida en el seno materno para experimentar su maravillosa complejidad en las primeras etapas.
El Papa Francisco, en la Alegría del Evangelio reconoce: “Entre los vulnerables, los cuales la iglesia desea cuidar con particular amor y preocupación, están los niños no nacidos, los más indefensos e inocentes entre nosotros.
Hoy en día se están haciendo esfuerzos para negarles su dignidad humana y hacer con ellos lo que a uno le plazca, tomando sus vidas y aprobando leyes que le impidan a alguien ponerse en su camino. Con frecuencia, como una forma de ridiculizar a la iglesia por los esfuerzos por defender sus vidas, tratan de presentar su posición como ideológica, oscurantista y conservadora. Sin embargo, esta defensa de la vida por nacer está estrechamente vinculada a la defensa de todos y cada uno de los demás derechos humanos. Se trata de la convicción de que un ser humano es siempre sagrado e inviolable, en cualquier situación y en todas las etapas de desarrollo. Los seres humanos son fines en sí mismos y nunca como un medio de resolver otros problemas.
Una vez que esta convicción desaparece, también desaparecen los fundamentos sólidos y duraderos para la defensa de los derechos humanos, que siempre estarían sujetos a la aprobación de los poderes. Ya es motivo suficiente el reconocer el valor inviolable de cada vida humana, pero si también miramos la cuestión desde el punto de vista de la fe, “toda violación de la dignidad personal del ser humano grita venganza delante de Dios y es una ofensa en contra del creador del hombre”. (213)
El Papa Francisco concluye este examen crítico con una completa llamada por la justicia. “Por otra parte, también es cierto que poco hemos hecho para acompañar a las mujeres en situaciones muy difíciles, donde el aborto aparece como una solución rápida a su profunda angustia, sobre todo cuando la vida que se está desarrollando dentro de ellas es el resultado de una violación o de una situación de extrema pobreza. ¿Quién puede permanecer insensible ante tales situaciones dolorosas?” (213).
En la sección anterior de su exhortación apostólica, el papa hace referencia a la triste realidad que muchas mujeres enfrentan, a menudo privándolas de su dignidad humana. “Doblemente pobres son aquellas mujeres que sufren situaciones de exclusión, maltrato y violencia, ya que a menudo son menos capaces de defender sus derechos. A pesar de ello, constantemente somos testigos de los impresionantes ejemplos de heroísmo cotidiano en la defensa y protección de sus vulnerables familias”. (212)
El Papa Francisco a lo largo de la Alegría del Evangelio lamenta los difundidos ataques a la vida y a la dignidad incluyendo la situación de los pobres, las víctimas de la guerra y el terrorismo, los horrores de la trata de seres humanos, y el saqueo de la creación.
De hecho, muchos cristianos y personas de buena voluntad están trabajando para crear un orden mundial más justo y pacífico, pero hay mucho por hacer. Muchos, en casa y en el extranjero, se encuentran sin educación básica, atención sanitaria adecuada, agua limpia, y una dieta saludable.
Sin embargo, a pesar de todas las agresiones contra la vida y la dignidad humana, en la fuerza de la cruz del Señor y la resurrección, somos un pueblo de esperanza que sabe que podemos cultivar la imagen de Dios en nuestro mundo. No hemos recibido un espíritu de timidez, sino de amor, poder y disciplina.
Qué el Señor fortalezca nuestra determinación en nuestra sed por una más justa, humana, y compasiva sociedad que continuamente de a luz a una amorosa bondad y verdad, justicia y paz.

Obispos viajan al corazón de la iglesia

Por Obispo Joseph Kopacz
Estoy escribiendo esta columna desde por encima de la tierra, en vuelo de regreso a Jackson y a la diócesis y el ministerio que me espera. Para aquellos de ustedes que no saben, participé en una conferencia en Roma, Italia, diseñada para todos los obispos recién ordenados de todo el mundo. Alrededor de 250 obispos estuvieron presente para escuchar una serie de charlas sobre las múltiples dimensiones de la vida de un obispo. Los cardenales, que son los jefes de los distintos departamentos dentro de la Ciudad del Vaticano que sirven a la Iglesia Católica en todo el mundo, dieron la mayoría de las presentaciones.
Una de las ventajas a largo plazo de la conferencia es la nueva relación que surgió con mis compañeros obispos de los Estados Unidos. Todos estamos en el mismo barco, por así decirlo, como obispos recién ordenados, y es enriquecedor empezar a conocer sus historias y algo de las diócesis donde ahora sirven. Por supuesto, ninguna diócesis es tan interesante como la de Jackson. Ademas, obtener una mejor perspectiva de los obispos que están sirviendo en otras partes del mundo es siempre valioso. Algunos están sirviendo bajo extrema coacción debido a la pobreza y a los disturbios.
Cada día, aparte de asistir a cuatro conferencias, celebrar la Eucaristía junto con la oración de la mañana y de la tarde y comer tres comidas importantes, ¿qué más occurió para crear recuerdos duraderos?
Para empezar, todos los obispos tuvieron la oportunidad de celebrar la santa misa en la Basílica de San Pedro sobre la tumba de San Pedro. Después de la misa, reverentemente pausamos en su lugar de enterramiento, un momento muy conmovedor.
Al día siguiente, domingo, me subí en el autobús y viajé a Asís como un buen peregrino para pasar un día en el ambiente del gran San Francisco por quien nuestro Santo Padre es llamado. Celebramos la santa misa con los padres franciscanos en el horario regular de domingo en la Basílica de San Francisco.
Los visitantes de Asís y los feligreses de la parroquia estaban un poco aturdidos al mirar hacia arriba y ver la comitiva de obispos que procesaban durante el himno de apertura. Esa tarde visitamos la iglesia dedicada a nuestra Madre Santísima, Santa Maria degli Angeli, yo “tweeted” (mensaje por email) desde la amplia plaza que desemboca en la iglesia donde la tradición marca el lugar donde murió San Francisco.
El momento culminante del viaje a Roma fue la audiencia con el Papa Francisco en una de las espaciosas y acogedoras salas del Vaticano que acomodó fácilmente a nuestros acompañantes.
Fue excelente poder verlo de cerca y en persona, escuchar sus palabras de aliento y saludarlo personalmente. Fue una sensación surrealista de toda la experiencia, sin embargo, también fue una hora de conexión con amplio tiempo para saborear el encuentro con mis hermanos en el episcopado.
Veinte de ellos eran de Argentina y el Papa realmente se emocionó cuando reconoció a muchos de ellos en el saludo personal. Esos fueron momentos conmovedores de observar.
He seleccionado algunas de las reflexiones que el Papa Francisco nos dio en su charla. Comenzó diciendo que estaba feliz de conocernos y rápidamente nos alentó diciendo que somos “el fruto del arduo trabajo y oración incansable de la Iglesia que, cuando elige a su pastores, recuerda toda esa noche que el Señor pasó en la montaña en presencia del Padre, antes de nombrar a los que él quiso que se quedaran con él y que fueran por el mundo”. En compañía de los obispos de todo el mundo, las palabras del Papa resonaron de una manera apremiante.
Como un buen padre tiene que hacer, a continuación nos retó a abrazar el ministerio, el regalo que nos ha sido encomendado. “Ahora que ya han superado sus temores iniciales y el entusiasmo de su consagración, nunca den por hecho el ministerio que se les ha encomendado, nunca pierdan su asombro ante el plan de Dios, ni el temor reverente de caminar consciente de su presencia y la presencia de la iglesia, que es, en primer lugar suya”.
Continuando con este sentimiento procedió a destacar la estrecha relación entre el obispo y los fieles de su diócesis. “Hay un vínculo inseparable entre la presencia estable del obispo y el crecimiento de la congregación”. Esto toca el corazón de la visión del Papa Francisco de anunciar y de vivir el Evangelio que expuso en su Exhortación Apostólica, “La Alegría del Evangelio” (Evangelii Guadium), es decir, tenemos que encontrarnos el uno al otro y acompañarnos a la luz del Evangelio en nuestro servicio al Señor en nuestra vida diaria.
En este sentido, el Santo Padre nos aconsejó a imitar la paciencia de Moisés mientras dirigía a su pueblo como “no hay nada más importante que introducir a la gente a Dios!
Hacia el final de su alocución, poéticamente nos estimuló a estar especialmente atentos a dos grupos de personas. Queridos hermanos, “comiencen con los jóvenes y los ancianos, porque los primeros son nuestras alas y los segundos son nuestras raíces; alas y raíces, sin las cuales no sabemos lo que somos ni mucho menos adonde vamos”.
Estoy feliz de poder compartir con ustedes algo de mi experiencia de esta visita especial a Roma, la ciudad eterna, e incluso estoy aún más contento de estar en tierra firme, en mi hogar una vez más en Jackson, la encrucijada del Sur.

Sigan a Cristo, no al mundo, aconseja el papa Francisco

VATICANO – (ACI/EWTN Noticias) En sus palabras previas al rezo del Ángelus recientemente, el Papa Francisco alentó a leer cotidianamente el Evangelio, participar frecuentemente en la Eucaristía y tener jornadas de retiro y ejercicios espirituales, para seguir a Cristo y no al mundo.

El Papa Francisco bendice a una niña a su llegada para la audiencia general en la Plaza St. Pedro en el Vaticano el 10 de septiembre.  (Foto de CNS  /Paul Haring)

El Papa Francisco bendice a una niña a su llegada para la audiencia general en la Plaza St. Pedro en el Vaticano el 10 de septiembre. (Foto de CNS /Paul Haring)

El Santo Padre señaló que “siguiendo el itinerario dominical del Evangelio de Mateo, el domingo 31 de agosto, llegamos al punto crucial en el cual Jesús, después de haber verificado que Pedro y los otros 11 habían creído en Él como Mesías e Hijo de Dios, ‘comenzó a explicarles que debía ir a Jerusalén y sufrir mucho, ser asesinado y resucitar al tercer día’”.
“Es un momento crítico en el cual emerge el contraste entre el modo de pensar de Jesús y el de los discípulos. Incluso Pedro siente el deber de reprochar al Maestro, porque no puede atribuir al Mesías un final innoble. Entonces Jesús, a su vez, reprocha duramente a Pedro, lo pone ‘en su lugar’, porque no piensa ‘según Dios, sino según los hombres’ y sin darse cuenta hace el papel de satanás, el tentador”.
El Papa Francisco, citado por Radio Vaticano, indicó que “nosotros los cristianos vivimos en el mundo insertados plenamente en la realidad social y cultural de nuestro tiempo y es justo que sea así; pero esto trae consigo el riesgo de convertirnos en ‘mundanos’, el riesgo que ‘la sal pierda el sabor’ como diría Jesús, es decir, que el cristiano se ‘diluya’, pierda la carga de novedad que viene del Señor y del Espíritu Santo”.
“En cambio debería de ser al contrario: cuando en los cristianos permanece viva la fuerza del Evangelio, esa puede transformar ‘los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de interés, las líneas de pensamiento, las fuentes de inspiración y los modelos de vida’”, dijo, citando la Exhortación Apostólica Evangelii nuntiandi, del Papa Pablo VI.
El Papa lamentó que “es triste encontrar cristianos ‘diluidos’, que parecen el ‘vino diluido’ y no se sabe si son cristianos o mundanos. Como el ‘vino diluido’ no se sabe si es vino o agua, es triste esto”.
“Es triste encontrar cristianos que no son más la sal de la tierra, sabemos que cuando la sal pierde su sabor no sirve para nada, su sal perdió el sabor porque se han entregado al espíritu del mundo, es decir, se han convertido en mundanos”.
El Santo Padre señaló que “por eso es necesario renovarse continuamente nutriéndose de la linfa del Evangelio. ¿Y cómo se puede hacer esto en la práctica? Sobre todo leyendo y meditando el Evangelio todos los días, así la Palabra de Jesús estará siempre presente en nuestra vida”.
“Recuerden que les ayudara llevar siempre el Evangelio con ustedes, un pequeño evangelio en el bolsillo, en la cartera y leer durante el día un pasaje, pero siempre con el Evangelio porque es llevar la Palabra de Jesús para poder leerla”.
Además, recomendó, “participando en la Misa dominical, donde encontramos al Señor en la comunidad, escuchando su Palabra y recibiendo la Eucaristía que nos une a Él y entre nosotros”.
“Y luego son muy importantes para la renovación espiritual las jornadas de retiro y de ejercicios espirituales”.
“Evangelio, Eucaristía y oración, dijo. “No se olviden, Evangelio, Eucaristía y oración. Gracias a estos dones del Señor podemos conformarnos a Cristo y no al mundo y seguirlo en su vida, el camino de ‘perder la propia vida’ para encontrarla.
“Perderla”, explicó el Papa Francisco, “en el sentido de donarla, ofrecerla por amor en el amor – y esto comporta el sacrificio, la cruz – para recibirla nuevamente purificada, liberada del egoísmo y de la hipoteca de la muerte, llena de eternidad”.
“La Virgen María nos precede siempre en este camino; dejémonos guiar y acompañar por ella”, concluyó.
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En octubre celebramos el mes de ‘Respeto a la Vida’

El Programa de Respeto a la Vida comienza cada año el primer domingo de octubre. El mensaje del Papa Francisco en ocasión de la Jornada por la Vida este año es el siguiente.
“Imagínate deteniéndote ante un diseño de gran belleza. Tu alma se aquieta, se maravilla y asombra.091914respectlifesp
Si el arte, creado por el ser humano, puede evocar tal respuesta en nuestro interior, ¿cuánto más debemos maravillarnos, llenarnos de reverencia y respeto ante cada persona que encontramos, hecha por el mismo Dios que dio existencia al mundo?
Ahora piensa en un artista que se aleja de una gran obra de arte y admira su creación.
Cuando Dios creó a cada uno de nosotros, lo hizo con precisión y con un propósito, y mira a cada uno de nosotros con un amor que no se puede superar en intensidad ni ternura.
Además, el Señor nos invita a contemplarnos a nosotros mismos y a contemplarnos mutuamente con la misma maravilla y asombro.
No importa cómo el mundo nos considere o considere a los demás, tratemos a cada persona como la obra maestra que es.
“Incluso los más débiles y vulnerables, los enfermos, los ancianos, los no nacidos y los pobres, son obras maestras de la creación de Dios, hechos a su imagen, destinados a vivir para siempre, y merecedores de la máxima reverencia y respeto”.
RESPETEMOS LA VIDA

¿Sabías que . . .?

– ¿En la Diócesis de Jackson hay tres obispos?
El Obispo Joseph Kopacz quién fue instalado el pasado 6 de febrero, el Obispo Joseph Latino sirvió por 10 años (2003-2014) y el Obispo William Houck sirvió por 19 años, (1984 -2003). Todos viven en Jackson.
– ¿Sabías donde se celebró la primera misa en español en la diócesis?
En 1974 Msgr. Michael Flannery, quién es hoy párroco de la Parroquia San Francisco de Asís en Madison, comenzó a celebrar misas en español los sábados en Rosedale, Cleveland, Aligator, Hill House y Shelby.
– ¿Sabías en cuántas parroquias y misiones de la diócesis se celebra misa en español o bilingue?
En 23 comunidades se celebra misa en español y en tres se celebra misa bilingue. En Forest se celebran dos cada domingo. En Jackson se celebra en dos parroquias, en la Catedral de San Pedro y en Santa Teresa.
– ¿Sabías que en la Vigilia Pascual el Sábado Santo se bautizan los adultos que han pasado por un proceso catecumenal?
Estos nuevos católicos han participado durante un año en el Rito de Iniciación Cristiano para Adultos (RICA)