Por Mary Woodward
& Maureen Smith
TUPELO – Esfuerzos de recuperación y reconstrucción continúan en varios comunidades de Mississippi después de una serie de tornados que irrumpieron en el estado el lunes 28 de abril. Caridades Católicas ha establecido varias formas para recibir donaciones, incluyendo un enlace en su sitio web, un registro de donaciones en Wal-Mart y una colecta especial en las parroquias.
Una de las comunidades más afectadas fue Tupelo donde un devastador tornado destruyó casas, hoteles, restaurantes, estaciones de gasolina, y otras edificaciones en su camino. La iglesia St. James y el centro familiar fueron afectados por la tormenta y todas las instalaciones de la parroquia se quedaron sin electrici
dad durante varios días.
Elquin González, director del Ministerio Hispano de la parroquia, perdió su negocio, una gasolinera y tienda, y recibió el impacto del tornado en su carro en camino hacia el negocio en busca de su esposa y tres hijos los cuales estaban refugiados dentro del congelador.
González dijo que el viento empujo su carro fuera de la carretera hacia el estacionamiento de un hotel. Aunque no sufrió ningún daño físico visible, dijo que no había dormido durante varias noches después de la tormenta. “Cada vez que cierro los ojos lo que veo es como un video (de la tormenta).
A pesar de la pérdida de su negocio González está agradecido que no le pasó nada serio ni a él ni a su familia.
Caridades Católicas está aceptando donaciones online en www.catholiccharitiesjackson.org y en sus oficinas ubicadas en 200 North Congress Street, Jackson, MS 39201. Donaciones también se pueden ofrecer en las parroquias ya que el Obispo Joseph Kopacz autorizó a las parroquias a realizar una segunda colecta para ayudar a Caridades Católicas en sus esfuerzos de evaluar los daños y determinar las necesidades de la comunidad.
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Imágenes de Cristo abundan en el tiempo de Pascua
Por Obispo Joseph Kopacz
El punto medio de la Pascua se caracteriza por la celebración anual del Domingo del Buen Pastor. La imagen del Buen Pastor es la obra de arte más antigua que se conoce que representa al Señor crucificado y resucitado. Aún hoy es una querida y familiar imagen en muchas localidades de todo el mundo donde pastor y las ovejas deambulan en busca de pastos como un componente esencial de las zonas rurales y la vida de las aldeas.
Jesucristo adaptó la imagen del Buen Pastor universalmente conocida en la tradición religiosa de Israel. El Salmo 23 declara que el Señor es mi pastor, nada me falta. Jesús proclama que yo soy el Buen Pastor; conozco a las mías, y las mías me conocen a mí, conocen mi voz y me siguen … El Buen Pastor da su vida por las ovejas.
A pesar de que muchos de nosotros no hemos sentido directamente el vínculo entre el pastor y las ovejas, al tocar la tecla de una computadora se puede saber fácilmente porqué el Señor se identifica con esta forma de vida. O pregúntele a alguien que haya sido testigo de la interacción del pastor y las ovejas vagando por una colina y valle. Incluso sin ver, intuitivamente sabemos que es una imagen que representa una relación que a menudo requiere total compromiso para el bienestar de las ovejas, una voluntad de sacrificio y soportar sufrimiento para protegerlas. Es convincente porque el Señor dio su vida por nosotros y su espíritu de vida continua guiándonos en su cuerpo, la iglesia.
El evangelista san Juan, el discípulo amado, elabora sobre las imágenes que muestran cómo absolutamente dependemos de Jesús si queremos hacer de nuestras vidas algo bello para Dios, en palabras de Teresa de Calcuta.
Uno de ellos es el Buen Pastor, y la otra es la vid y los sarmientos. Jesús claramente dice en el capítulo 15 que Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él dará mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El Señor es la fuente y cumbre de nuestras vidas, el que nos sostiene. Su voz y su palabra es la senda de la vida en abundancia. Sin él nos perdemos, o nos marchitamos y morimos.
Tan convincentes como las imágenes anteriores son tenemos que hojear el Nuevo Testamento durante estos días, en el tiempo de Pascua, para comprender más plenamente los tesoros de nuestra tradición cristiana como fieles católicos. La limitación potencial de las imágenes de las ovejas y las ramas se encuentra en la dificultad de distinguir una oveja o rama de otra.
Durante el tiempo de Pascua, en el libro de los Hechos de los Apóstoles se nos da un panorama del crecimiento de la iglesia primitiva desde sus humildes inicios en Jerusalén, su circulación alrededor del mundo mediterráneo, a su eventual implantación en la ciudad de Roma, el centro de cultura y poder en el mundo antiguo. La primera generación de cristianos sabía que ellos eran el Cuerpo de Cristo, discípulos y amigos del Señor, y llamados por su nombre con una variedad de ministerios y dones.
El segundo capítulo de los Hechos de los Apóstoles recuerda el discurso de Pedro el día de Pentecostés cuando las palabras impulsadas de su Espíritu conmovieron los corazones de miles de personas. Hermanos, ¿Qué debemos hacer? Pedro respondió con lo que conocemos como el kerigma, la puerta de la salvación. “Arrepentíos, y bautícese cada uno en el nombre de Jesucristo para el perdón de los pecados; y así él les dará el don del Espíritu Santo”. Con ello se inició la gran reunión que continúa hasta el día de hoy.
La imagen que sigue inmediatamente revela una manada y una viña que está en movimiento y crecimiento como la comunidad del Cuerpo de Cristo, la Iglesia. Se dedicaron a la enseñanza de los apóstoles, a la vida en comunidad, a la fracción del pan y a las oraciones. Asombro llegó a todo el mundo, y muchos prodigios y señales se realizaron a través de los apóstoles. Todos los creyentes vivían unidos y tenían todo en común.
El regalo de la salvación no sólo es entre Jesús y yo. Se trata de un injerto en la vid de Jesucristo, una entrada a través de la puerta de las ovejas de su rebaño, un bautismo en su cuerpo, la iglesia. Jesucristo no puede separarse de su cuerpo, la iglesia, y la iglesia es la presencia real del Señor en este mundo. En la conversión de San Pablo hemos escuchado: Saul, Saul, ¿por qué me persigues? Y hacia el final del evangelio de san Mateo, escuchamos a Jesús, el justo juez decir, cada vez que lo hicieron al menor de mis hermanos, a mí me lo hicisteis.
En la secuela de la conversión de San Pablo, los misioneros más prominentes de la primera iglesia nos dejaron un panorama general del Cuerpo de Cristo que era todo menos una comunidad donde los miembros eran todos iguales. Hay diferentes tipos de dones espirituales pero es el mismo Espíritu; existen diferentes formas de servicio pero el Señor es el mismo; existen diferentes talentos pero el mismo Dios que los produce todos en cada uno. A cada individuo le es dada la manifestación del Espíritu para algún provecho. El Espíritu Santo estaba moldeado estas primeras reuniones de creyentes, como arcilla en manos del alfarero, en un cuerpo vivo de muchas partes.
Los apóstoles y a otros en el liderazgo en la iglesia abrazaron el corazón del Buen Pastor. Tenían el olor de las ovejas en las palabras del Papa Francisco, y dieron sus vidas por el rebaño. Este motor de amor de Dios iba en todos los cilindros, y el fuego de Pentecostés se desató sobre la tierra. Tomamos la antorcha en nuestra generación.
Resurrección de Lázaro
Por Obispo Joseph Kopacz
Lázaro, Marta y María eran hermanos, buenos amigos de Jesús, quien vivió en Betania, a poca distancia de Jerusalén. La muerte de Lázaro, registrada sólo en el Evangelio de Juan, atrajo a Jesús y a sus discípulos a Betania a la sombra de Jerusalén y con el espectro de su propia pasión en el horizonte.
Muchas fuerzas están presionando a Jesús y están a punto de fusionarse con la muerte de un querido amigo.
Jesús no estaba inmediatamente disponible cuando Lázaro murió y él y sus discípulos estaban frente a una difícil situación. La escritura declara expresamente que Jesús amaba a Lázaro a Marta y a María y su deseo de estar con ellos es comprensible. Sin embargo, uno de sus discípulos, hablando por el resto, lo disuadió de ir recordándole que habían muchos que lo odiaban, y que tratarían de atraparlo y matarlo. A un nivel más profundo Jesús sabía que la muerte de un querido amigo iba a revelar la profundidad de su identidad de tal forma que no habría vuelta atrás.
Vida y muerte, amigos y enemigos, amor y odio, dolor y esperanza se arremolinaron alrededor de Jesús y fuera de esta olla de presión, él ora en voz alta y tan intensamente que el cielo y la tierra se movieron. En la tumba de Lázaro, con lágrimas en sus ojos, su oración al Padre revela el amor que es más fuerte que la muerte. “Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Sé que siempre me escuchas, pero lo he dicho por el bien de la multitud que me rodea para que crean que tú me has enviado”. Marta ya había profesado en conversación con Jesús que él es la resurrección y la vida y su oración es que todos podemos hacer este salto de fe.
Seguidamente Jesús gime y grita, “Lázaro, sal afuera”. Con la aparición del hombre muerto la obra salvífica de Jesús, en nombre de su amigo alcanza su culminación, “desátenlo y déjenlo ir”.
Este año, el evangelio de Lázaro se proclama este fin de semana, el quinto domingo de Cuaresma, una semana antes del inicio de la Semana Santa. También nosotros estamos a la sombra de Jerusalén con la conmemoración de la pasión y muerte de nuestro Señor en el horizonte. Ante la sombra de la muerte queremos anunciar que Jesucristo es la resurrección y la vida, y que a través de él, con él y en él, nuestra oración es siempre escuchada. Ante la luz de la cruz y la resurrección, queremos saber que a través de la fe Jesús nos desata y nos hace libres.
¿Cuáles son las fuerzas en nuestra vida que nos esclavizan o nos atrapan comprometiendo o destruyendo nuestra libertad? ¿Dónde necesitamos el poder de Jesús para restaurarnos y liberarnos? Cuando estaba a punto de resucitar a Lázaro de la muerte hacia la vida, Marta le dijo, “Señor han pasado cuatro días, va a sentirse un mal olor”. San Ignacio de Loyola, el fundador de los Jesuitas, entendió tal olor cuando dijo “hay un olor a pecado”. ¿Qué pecado en nuestras propias vidas cambia el aire fresco de la luz de la fe? ¿Han sido cuatro días, cuatro años, o posiblemente 40 años?
Nuestro camino durante la Cuaresma, marcado por la oración, el ayuno y la limosna, es un caminar que hacemos con el Señor a fin de conocer una mayor libertad a través del perdón de nuestros pecados o para conocer una mayor libertad al superar la parálisis de espíritu dictada por el miedo, la duda y la vergüenza.
A veces hay fuerzas más sutiles en el trabajo que nos esclavizan. En su Exhortación Apostólica, “La alegría del Evangelio”, el Papa Francisco hace referencia a estas corrientes de muerte espiritual. “El gran peligro en el mundo de hoy impregnado por el consumismo, es la desolación y la angustia nacida de un corazón complaciente y codicioso, la febril búsqueda de placeres frívolos y una ruda conciencia.
“Cada vez que nuestra vida interior queda atrapada en sus propios intereses y preocupaciones ya no hay espacio para otros, no hay lugar para los pobres. La voz de Dios ya no se escucha, la serena alegría de su amor ya no se siente y el deseo de hacer el bien se desvanece… Esa no es una forma de vivir una vida digna y realizada, no es la voluntad de Dios para nosotros, tampoco es la vida en el Espíritu que tiene su fuente en el corazón de Cristo resucitado”.
Esclavizados de esa manera, nunca podremos conocer realmente la alegría del Evangelio. “Desátalo y déjalo libre”. Tales palabras, que vienen del corazón de Dios, revelan la profundidad del amor de nuestro Señor por todos nosotros y su deseo de destruir lo que nos sepulta. Una vez que seamos libres podemos conocer la alegría del Evangelio y la voluntad de Dios para nosotros y para el mundo y podemos desplegarnos en la luz del día.
Parejas renuevan votos matrimoniales
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Isabel y Francisco Mazy (izq.) y Maribel y Juan Melo celebraron su aniversario de bodas en una misa especial en la Catedral de San Pedro el 9 de febrero. Este año 36 parejas renovaron su compromiso cristiano y sus votos matrimoniales. (Foto de Elsa Baughman)
Por Elsa Baughman
JACKSON – Manuel y Rosa García Galabiz dicen que el éxito de su matrimonio se debe a que generalmente están juntos, hacen todo juntos y muy pocas veces se separan. Ellos son miembros de la Parroquia Santa María en Shelby y son de descendencia mexicana pero nacieron en los Estados Unidos.
En sus 50 años de vida matrimonial tuvieron cinco hijos los cuales los han bendecido con 19 nietos. “Nunca nos acostamos disgustados y nos encanta bailar y celebrar la vida”, dijeron.
Manuel y Rosa es uno de los tres matrimonios hispanos que asistieron a una misa especial en honor del Día Mundial del Matrimonio celebrada en la Catedral de San Pedro el domingo 9 de febrero.
Treinta y seis parejas participaron en la celebración en la cual el Obispo Joseph Kopacz presidió la misa y les entregó a cada pareja un certificado de reconocimiento por su vida matrimonial.
Maribel y Juan Melo, miembros de la Catedral de San Pedro en Jackson, dicen que algo que los ha mantenido unidos por 26 años es el amor incondicional y la comprensión. “Tenernos paciencia, saber pelear y reconciliarnos nos ha ayudado a que nuestro matrimonio sea sólido”, dijeron ese día. Tienen tres hijos los cuales son miembros del grupo “Angeles de la Catedral” el cual es dirigido por los Melo.
Francisco e Isabel Mazy, también miembros de la Catedral de San Pedro, están celebrando sus 25 años de casados este año. Francisco dice que ha sido una experiencia muy agradable en su vida y que se siente feliz y realizado como persona de ver a sus hijos ya crecidos. “Un consejo que ofrezco es el siempre estar listo para escuchar un consejo durante las dificultades”, dijo. Mencionó que en la iglesia hay personas a las cuales pueden acudir en los momentos dificiles.
Durante la misa las parejas renovaron su compromiso cristiano y sus votos matrimoniales.
En su homilía, el Obispo Kopacz señaló que el éxito del matrimonio se logra por medio de la perseverancia y el estar juntos durante las experiencias estresantes y los momentos de dicha. “El sentido del humor es un componente clave”, dijo mientras comentaba sobre la vida matrimonial de sus padres. “La reflexión sobre las acciones de sus padres pueden llevarlos al éxito con sus hijos y familia”, le aconsejó a las parejas.
Graduación de Escuela de Ministerio en Tupelo el 23 de marzo
Por Elsa Baughman
JACKSON – La popularidad de los cursos de la Escuela de Ministerios ha crecido desde su inicio hace 17 años. El domingo 23 de marzo el Obispo Joseph Kopacz le va a entregar el diploma a los 32 participantes que acaban de finalizar el nivel uno.
A finales de 1997, cuando la Hermana Patricia Brow
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El doctor Juan José Rodriguez (der.) presentó el tema “Ecclesiología: la misión de la iglesia”, al grupo del nivel uno de la Parroquia St. James. (Foto de la Hna. María Elena Méndez)
n, directora de la Oficina del Ministerio Hispano en ese entonces, anunció que el Instituto Pastoral del Sureste (SEPI) con base en Miami, Florida, iba a ofrecer el nivel uno del curso de la Escuela de Ministerios en Jackson yo fui una de las primeras en inscribirse.
Ya trabajaba para este periódico y apenas habíamos comenzado a publicar esta edición en español. Consideraba que tenía mucho que aprender sobre mi fe y mi religión y la Hna. Patricia me aseguró que el curso me iba ayudar mucho a profundizar mis conocimientos sobre la religión católica.
En noviembre de 1999 terminamos las clases. El Obispo William Houck nos entregó el diploma a los nueve participantes del curso el cual había comenzado en Jackson pero fue trasladado a Morton después de la segunda clase debido a que la mayoría de los que estaban tomando el curso vivían en esa área. Yo y otras dos amigas viajábamos a Morton a tomar las clases.
El curso consiste en 10 clases de formación religiosa para laicos y ministros. Cada clase consiste de 15 horas de instrucción cada dos meses durante un fin de semana.
Cinco años después, el Hermano Ted Dausch, director de la Oficina del Ministerio Hispano, contactó al SEPI para ofrecer nuevamente el nivel uno del curso que se dio en Tupelo durante el 2005-2006.
El Hno. Ted siempre ha insistido que la comunidad hispana debe formarse en su fe católica y tomar responsabilidad de su fe. El ha comentado que en unos pocos años la mitad de la población católica en los Estados Unidos va a ser hispana y que con ese número de fieles se van a necesitar lideres y servidores para atender a los fieles en las comunidades hispanas.
“No hay opción”, me dijo recientemente. “Tienen que ser los líderes de las comunidades católicas los que sirvan y no puede servir en su comunidad sin una formación básica”, indicó.
A principios del 2011 se volvió a ofrecer el nivel uno en Jackson y decidí tomar el curso nuevamente ya que habían pasado 12 años desde que lo había tomado y necesitaba refrescar mis conocimientos sobre, entre otros temas, la Biblia y su uso pastoral, la historia de la Iglesia Católica en los Estados Unidos (una de mis clases favoritas), los principios de la pastoral hispana, las técnicas de evangelización y otros conocimientos de suma importancia para mi vida cristiana.
Mientras tanto, yo y otros 32 comenzamos el año pasado a tomar los cursos del nivel dos en Jackson.
Puedo hablar por mi propia experiencia y le recomiendo a toda persona que quiera profundizar sus conocimientos cristianos a que tomen el curso la próxima vez que lo ofrezcan. Para mi ha sido una bendición de Dios, y doy gracias por los esfuerzos que ha realizado el personal de la Oficina del Ministerio Hispano de la Diócesis de Jackson para ofrecerle a los hispanos la oportunidad de participar en estos cursos.
Las clases son impartidas por un personal capacitado y con mucha experiencia en el tema en el cual se especializan. Recientemente tuvimos el curso sobre el Vaticano Segundo dado por el sacerdote español Jesús María Lecea, quién estaba estudiando en Roma en 1962 cuando se realizó el Concilio Vaticano Segundo.
Su experiencia personal de este concilio se hizo palpable con el gran número de anécdotas que relató para ilustrar el tema de tanta importancia este año en el que se cumplen los 50 años del inicio de ese concilio que fue un motor impulsor de los muchos cambios que se hicieron en la Iglesia Católica. Y como el Padre Lecea, cada profesor tiene un carisma especial para explicar el tema con sus propias experiencias.
Para María de Jesús Hernández, de Belmont, su participación en este curso le ha cambiado la vida. Dice que no ha retenido toda la teoría que le enseñaron en el primer nivel pero los conocimientos le han servido mucho, principalmente el saber sobre la importancia de servir en la iglesia y en la comunidad. Esto le ha aumentado su fe y su relación personal con Dios.
“Todo esto que he aprendido me ha ayudado en mi vida personal y mi relación con mi esposo y mi hijo y con otro programa de pequeñas comunidades en el cual participo”, dijo, añadiendo que se lo ha recomendando a sus amigos y su esposo quiere tomarlo cuando lo vuelvan a ofrecer. El Hno. Ted dijo que los planes de seguimiento con el programa es ofrecer el nivel tres con un esquema diferente, en el cual puedan participar aquellos que no han cursado el nivel uno o dos.
Estudian propuesta de matricula para estudiantes protegidos por la Acción Diferida
JACKSON – Se sentía un ambiente de optimismo en la sala 113 del Capitolio del Estado el lunes 17 de marzo mientras miembros del Comité de Universidades y Colegios Universitarios de Mississippi, representantes, senadores,

Adrian Gamboa, estudiante de Biloxi, le leyó una carta a los representantes de la legislatura durante una audiencia para la consideración de la propuesta 209 sobre el pago de matricula de los estudiantes universitarios amparados por el programa de Acción Diferida. (Foto de Elsa Baughman)
y unas dos docenas de simpatizantes se reunía para discutir la posibilidad de que los estudiantes universitarios indocumentados, pero protegidos por el programa de Acción Diferida aprobada en el 2012, paguen matricula como residentes de Mississippi y no como fuera del estado.
Representantes de Caridades Católicas, de la Alianza de Mississippi para los Derechos de los Inmigrantess (MIRA), de la Unión Americana de Libertades Civiles, de la organización “El Pueblo” de Biloxi y otros simpatizantes abogaron ante el comité a cargo de este asunto en favor de los estudiantes.
Patricia Ice, representante de MIRA, dijo que actualmente 17 estados de los Estados Unidos han cambiado sus leyes para ofrecerle este beneficio a los estudiantes extranjeros indocumentados que desean continuar sus estudios en la universidad.
“Adrian Gamboa, estudiante de Biloxi de 20 años, le dijo a los presentes que no consideraba que era justo que él tuviera que pagar casi el doble de matrícula en la universidad de lo que pagaban sus amigos que se graduaron con él”. “Tengo esperanza en que se cambie la ley”, dijo.
Después de escuchar información sobre la perspectiva histórica del asunto y la opinion de varias personas, el Representante Reecy Dickson del Distrito 42, dijo que van a discutir y a estudiar las sugerencias presentadas a la propuesta de ley 209 y considerarla el próximo año.
Pareja de Tupelo honrada con Medalla de Servicio Obispo Chanche
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El Obispo Joseph Kopacz le entrega a Enrique Amaro la Medalla de Servicio Obispo Chanche. Yarah Amador recibió la medalla en nombre de su mamá, Carolina, quien no pudo asistir a la misa. (Foto de Maureen Smith.
JACKSON – Enrique Amador y Carolina Fiero, miembros de la Parroquia St. James en Tupelo, fueron dos de las 13 personas honradas este año con la “Medalla de Servicio Obispo Chanche” por su trabajo en la Diócesis de Jackson. Las honorarios recibieron las medallas en una misa especial celebrada por el Obispo Joseph Kopacz el sábado 22 de febrero en la Catedral de San Pedro
Ademas de Tupelo, los que las recibieron vinieron de Amory, Hazlehurst y Madison. El Obispo Kopacz le agradeció a cada persona en forma individual por su trabajo voluntario en sus parroquias.
La Medalla de Servicio Obispo Chanche es otorgada anualmente por la diócesis a los laicos que han dedicado su tiempo y talento en sus parroquias o la iglesia en general.
“Honramos todas las horas que ustedes han dado sin recompensa”, dijo el Obispo Kopacz en su homilía. “Nuestros fieles, nuestras comunidades son a menudo unidas por aquellos que dan su tiempo y su talento”, añadió. El obispo señaló que en la historia del evangelio Jesús tuvo que preparar a San Pedro para que fuera un siervo-líder.
El obispo le pidió a la comunidad que consideraran cómo el Espíritu Santo los ha preparado a cada uno de ellos en su camino de fe a ser personas de servicio.
“Abrazamos el evangelio porque hemos sido abrazados por el Señor. Esto es parte de lo que dijo el Papa Francisco en su exhortación, la ‘Alegría del Evangelio”’, anotó el Obispo Kopacz.
Enrique y Carolina son ministros laicos en la comunidad hispana y americana de su parroquia. Enseñaron clases de español a la comunidad americana de St. James del 2003 al 2013, han trabajado con el Movimiento Familiar Cristiano de Parejas en México y en Tupelo durante 18 años, son proclamadores de la palabra y son ministros extraordinarios de la Eucaristía en la misas en inglés. Amador dijo que esto ha sido como un puente de unión entre la comunidad americana y la hispana.
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NEW ALBANY – El obispo le da la bendición a Ismael Mendoza junto con su madre, María Elena Mendóza, miembros de la Parroquia San Francisco.
También es miembro de los Caballeros de Colón y ha tratado de motivar a otros hombres de la comunidad para que también participen en este servicio.
Enrique dijo que la medalla ha sido un honor no solo para ellos sino también para sus cuatro hijos y para la comunidad hispana porque “todos estamos trabajando, no solo Carolina y Enrique, no se los dieron a todos pero todos estamos participando del trabajo”, dijo.
“Ademas de ser un honor y un privilegio es una gran responsabilidad”, explicó diciendo que si ellos no hacen lo que Dios quiere entonces eso se refleja en toda la comunidad.
Carolina dijo que se sintió muy honrada por recibir la medalla pero un poquito consciente de tal honor ya que su función siempre ha sido de promover y trabajar pero no figurar. “Sentimos que es nuestra obligación, que Dios nos llama a servir en nuestra comunidad”, dijo.
Según Carolina, ambos han sido muy activos en su parroquia tratando de ayudar a otros a prepararse para que también sean servidores en la medida de sus capacidades. “Hemos participado en el comité de evangelización para formarnos nosotros y para ayudar a dar formación a otros, para tratar de crear un ‘semillero de líderes’”, dijo. “Que los que ya están comprometidos en algo que no se queden con ese compromiso sino que se formen, y a los que no están en nada les damos formación y buscamos comprometerlos”, dijo.
Carolina y Enrique tomaron los cursos del nivel uno de la Escuela de Ministerios y han estado tomando clases de maestría en el programa LEMIX de la Universidad Loyola desde el 2009.
El Obispo Kopacz visita varias comunidades hispanas de la diócesis
TUPELO/CORINTH/NEW ALBANY – El Obispo Joseph Kopacz pasó el fin de semana del 8-9 de marzo en territorio hispano, celebrando misas en español, conociendo a los miembros de tres parroquias en el noreste de Mississippi y disfrutando de platos criollos y originales preparados especialmente para él.

Miembros de la Parroquia St. James le dan la bienvenida al Obispo Joseph Kopacz el sábado 8 de marzo. El obispo celebró la misa y compartió el almuerzo con los miembros de la comunidad. Foto de la Hermana María Elena Méndez)
El sábado llegó temprano a Tupelo para celebrar la misa en la Iglesia St. James a las 10 a.m. A las 7 p.m. estaba en Corinth para la misa de vigilia en St. James y el domingo estuvo en New Albany con los miembros de la Parroquia San Francisco celebrando la misa a las 8:30 a.m.
Mariano Hernández, ministro hispano de la Parroquia St. James en Corinth, dijo que la experiencia de tener al obispo en su parroquia fue grandiosa. “Todos en la comunidad estábamos muy contentos y emocionados con la noticia de que nuestro obispo, a pesar de tener un mes y dos días de ordenado, ya nos estaba visitando y celebrando la misa en español”, dijo, añadiendo “y nos sorprendió a muchos con su sencillez, humildad, y su gran carisma. Fue una misa muy pero muy especial porque le puso su toque de alegría y sencillez y se sentía, se percibía una gran alegría.
“Y después de misa su accesibilidad para saludar, platicar, tomarse fotos, comer con nosotros, saludar a los niños, platicando, bromeando y respondiendo y escuchándonos y por su puesto poniéndole su gran sentido de humor. La verdad es que Dios nos ha bendecido con un obispo como él”, dijo.
Hernández mencionó que por su sencillez todos se sintieron en confianza inmediatamente cuando comenzaron a platicar con él…
“Espero en Dios que la alegría y unidad que vino a traer a las comunidades que visitó permanezca y siga creciendo”.
En la página de Facebook de la Oficina del Ministerio Hispano, Sandra Hernándes escribió, “Es un gran ejemplo como servidor de Cristo … No cabe duda, Dios no se equivoca al elegir a sus representantes aquí en la tierra. Fue una experiencia maravillosa y una bendición para mi, estar presente en esta celebración. … Mis oraciones por nuestro obispo son de que el Señor lo ilumine y lo ayude en este nuevo ministerio. Hernández vive en Belmont y asiste a la Parroquia St. James en Tupelo.
A Luis Gordillo le gustó mucho el comentario que hizo el obispo en su homilía sobre la cuaresma como un tiempo de conversión “ya que las tentaciones son muchas y nos fortalece saber que contamos con el amor de Dios,” dijo. “Me alegró que nos lo recordara y me da gusto como hispano que tengamos como representante de la iglesia a un obispo que habla español ya que así podemos romper las barreras del idioma y cuando hablamos con él sabemos que nos entiende y no dependemos de alguién que interprete para nosotros”.
Gordillo es miembro de la Parroquia San Cristobal en Pontotoc.
El obispo celebró la primera misa en español en la Catedral de San Pedro en Jackson el 16 de febrero y nuevamente el 9 de marzo.
Invitado por el Padre P. J. Curley, viajó para Vicksburg el 16 de marzo para visitar a la comunidad de la Parroquia San Miguel y celebró la misa junto con el Padre Curley. En su homilía comentó sobre la película, “El hijo de Dios” y dijo que durante este tiempo de cuaresma la gente tiene una mejor disposición para verla y para escuchar el llamado de Dios. (NOTA: Leer comentario sobre la película en la pag. 3 de la edición en inglés)
Vista desde Tabor nos transforma
Por Obispo Joseph Kopacz
Una de las películas de la temporada de primavera es Hijo de Dios, la cual se estrenó el 2
8 de febrero a tiempo para la Cuaresma cuando los cristianos generalmente están más en sintonía con el llamada del Señor a alejarse del pecado y ser fieles al evangelio. Esta película está catalogada como “una experiencia creada para ser compartida entre las familias y las comunidades en los Estados Unidos. Relata la historia de la vida de Jesús al público a través de la narración cinematográfica la cual es inspirante y poderosa.
Narrada con el alcance y la escala de una aventura épica de acción, la película cuenta con potentes actuaciones, lugares exóticos, deslumbrantes efectos visuales y un rico sonido orquestal. La película abarca desde el humilde nacimiento de Jesús, sus enseñanzas, crucifixión y resurrección.
Una cautivadora descripción de la película de seguro porque describe muchos encuentros con Jesús cuando él caminó por la tierra y desde entonces en la vida de los creyentes. De hecho, puede que no sea tan encantadora como la acción, las características, los fascinantes lugares y el deslumbrante efecto visual de la Transfiguración, uno de los relatos evangélicos proclamado el segundo domingo de cuaresma todos los años.
Aquí tenemos el panorama, no sólo de una increíble vista desde el Monte Tabor, sino también las apariciones de Moisés y Elías, la ley y los profetas, revelando el cumplimiento del plan de Dios en Cristo Jesús. ¡Qué vista! Tenemos los efectos visuales de una luz que es más brillante que la del sol, ropa transformada más blanca que la nieve, una nube envolvente más oscura que la noche, y una voz que tumba a Pedro, Sebastian y Juan a la tierra temblando de miedo. ¿Qué tal esos deslumbrantes efectos cinematográficos?
En medio de esta sobrecarga sensorial, la voz detrás de la escena, en realidad desde el cielo, no anuncia al personaje principal como Hijo de Dios como en algún espectacular drama de Hollywood, sino: este es mi Hijo amado, escuchadlo. Caramba, sólo Dios puede hablar de esta manera.
No se trata de poder y dominio, sino de amor y el sacrificio que siempre infunde amor con integridad y propósito. No se trata de entretenimiento sino de inspiración que lleva a la fe, la esperanza y el amor en el Hijo amado de Dios.
La reacción de San Pedro en el momento de la Transfiguración es una valiosa lección del primero entre los apóstoles. Dice abruptamente “Es bueno que estemos aquí. Vamos a levantar tres casillas”. Por supuesto que quería quedarse. A quién no le gustaría? Pero Jesús les ordenó inmediatamente regresar al valle, donde la obra de Dios les esperaba.
A veces nos encontramos con el Señor Jesús cuando oramos a solas o con dos o tres personas, o con una comunidad de fe en el Día del Señor, pero siempre volvemos a los que esperan que vivamos y amemos en su nombre.
Pedro, Santiago y Juan tenían temor del Señor, uno de los grandes dones del Espíritu Santo, pero no era un regalo para que los aislara a ellos o a nosotros a una montaña, sino un don que los inspirara a ellos y a nosotros que lo escuchemos y lo sigamos a él a diario.
Más adelante en el Nuevo Testamento San Pedro nos ofrece las siguientes inspiradas palabras que indican que la Transfiguración era algo más que un recuerdo. “No seguimos mitos ingeniosamente inventados cuando les hicimos conocer a ustedes la potencia y la venida de nuestro Señor Jesucristo, pero hemos sido testigos de su majestad. Porque él ha recibido honor y gloria de Dios el Padre, cuando esa inimitable declaración le fue enviada desde la majestuosa gloria.
“Este es mi Hijo, el amado”. Nosotros oímos esta voz venida del cielo cuando estábamos con él en el monte santo… Ustedes harán bien de estar atentos a ella, como a una lámpara brillando en un lugar oscuro, hasta que el día amanezca y la estrella de la mañana se levante en vuestros corazones”.
Podemos sentir el poder del Señor en las palabras de Pedro y de la vida. A través de nuestra oración, el ayuno y sacrificio durante la cuaresma estamos invitando a la estrella de la mañana, el Señor mismo, a que crezca en nuestros corazones pero no de una manera inteligente o demasiado drástica.
A través de una fe activa el Señor continuará transformándonos a su imagen y semejanza a través de su dada vida y resurrección.
Podemos ver la gloria de Dios en la faz de Jesucristo en el perdón y la reconciliación, en la belleza y la verdad, en la justicia y la paz, en escuchar pacientemente y con amables palabras.
Con el Espíritu de Dios trabajando, entonces el estrellato por “Hijo de Dios” razonadamente promueve que la película es “una experiencia creada para ser compartida entre las familias y las comunidades en los Estados Unidos”. Gloria a ti, Señor Jesús!
Cuaresma: llamado a la conversión
Por el Obispo Joseph Kopacz
En su mensaje de Cuaresma a la iglesia universal, el Papa Francisco reta a todos los que quieren
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+Bishop Joseph R. Kopacz
ser fieles discípulos del Señor en el camino a la salvación a tener una comprensión más precisa de la llamada a la conversión. Que no nos quepa la menor duda que nuestro Santo Padre insiste en que no debemos olvidar que la verdadera pobreza (conversión) duele; ningún sacrificio es genuino sin la dimensión de la penitencia. Yo desconfío de la caridad que no cuesta nada y no duele.
La Cuaresma es el retiro anual de la iglesia o peregrinación, es el tiempo de renovación de nuestras promesas bautismales para prepararnos para el gran Triduo, la inmersión en la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor. Nuestra respuesta al amor purificado de Dios es profundamente personal, pero nunca es una disciplina espiritual aislada.
Nuestro crecimiento en la fe, la esperanza y el amor es un flujo continuo que enriquece el Cuerpo de Cristo a través de la reconciliación y vínculos más fuertes en nuestras familias, a través de una mayor justicia y paz en nuestro mundo, a través de la solidaridad con nuestros hermanos y hermanas y al anticipo de la comunión con Dios para siempre.
Esto sólo es posible en el amor de Jesucristo que es la fuente de la vida de gracia. Jesús se despojó a sí mismo, tomó la forma de siervo para que en su pobreza podamos ser ricos a través de la fe. El Papa Francisco explica. La razón de todo esto es su amor, un amor que es gracia, que es generosidad, el deseo de estar cerca, un amor que no duda en ofrecerse a si mismo en sacrificio por los amados … que rompe barreras y elimina las distancias.
Jesucristo siempre se acerca a nosotros, y con San Pablo, podemos dar fe de que nada nos puede separar de su amor. Él sólo necesita un pedacito de fe de nuestra parte del tamaño de un grano de mostaza, para erradicar el pecado y el egoísmo, la indiferencia y frialdad, los ídolos del poder, lujo y dinero, con el fin de que nuestra conciencia se puede convertir a la justicia, la igualdad, la sencillez y la generosidad.
El tiempo de la Cuaresma nos ofrece esa oportunidad. El cambio a través de la conversión nunca es fácil, pero es el camino seguro a la vida.
Durante este tiempo de Cuaresma la iglesia proclama una serie de evangelios de San Juan que nos coloca a los pies del Maestro. De especial importancia es el encuentro en el pozo de Jacob en el cual conversa con la samaritana y la invita a alejarse de la oscuridad de su vida laboriosa hacia la luz de desbordante alegría.
Él estaba sediento de la fe de ella y en una auténtica libertad, fundada en el perdón, se convirtió en una evangelista, testigo de su amor. Ella no pudo correr lo suficientemente rápido para atraer a otros al Señor. El Cristo crucificado y resucitado también tiene sed de nuestra fe y a través de las aguas del bautismo también somos perdonados y liberados para ser gozosos anunciadores de su evangelio, testigos de la esperanza para nosotros y para nuestro mundo, una persona a la vez.
Vamos a alejarnos del pecado y ser fieles al evangelio. El Miércoles de Ceniza nos invita para que podamos servir al Señor, no sólo por 40 días, sino por los muchos días que tenemos hasta que nos volvamos polvo a fin de estar con Él para siempre. (Lea la columna de la segunda semana de cuaresma en la pag. 3 de la edición en inglés)